Daemon maris (Primera parte)
Posted by Chick202 in WTF?!
Hacía casi dos años que no teníamos noticias de mi tío, por eso no nos tomó por sorpresa una tan nefasta. El capitán Max (o tío Max como lo llamábamos nosotros) había pasado a formar parte de la familia cuando se casó con la tía Elizabeth, la más chica de una familia de cinco hermanas. El tío Max era un marinero, poseía su propio barco en el cual navegaba a tierras desconocidas de las cuales traía invaluables tesoros y se había hecho de una muy buena fortuna con ellos.
La familia pronto se lleno de maravillosas historias de los viajes de los tíos, hasta que apenas un par de años después de las nupcias, cayó Elizabeth gravemente enferma y murió. Nunca se supo que afección afligió a mi tía durante sus últimos meses de vida, pero era evidente el dolor que sentía. Al perderla el tío Max se sintió completamente devastado y aunque el resto de la familia intentó animarlo, a falta de su amada, se hizo a la mar una vez más.
El capitán Max no tenía más familia, sin embargo el fuerte compromiso que mantuvo con Elizabeth había hecho que él sintiera un fuerte cariño con la familia de su desaparecida esposa y era por ello que tras sus largas ausencias regresaba a la casa familiar, donde era bien recibido cada vez. Para los sobrinos, el tío Max era nuestra adoración, sus historias nos emocionaban durante horas y cuando estaba ausente no olvidaba enviarnos mágicos tesoros y mapas acompañados de largas cartas en las cuales nos informaba de su situación. Una noche mi tío zarpó para no volver jamás. Nada indicaba que fuera así, las preparaciones para el viaje habían sido las habituales aunque él se encontraba ligeramente perturbado pues se acercaba el aniversario luctuoso de su esposa, sin embargo partió del muelle con la promesa de mantener correspondencia y volver al cabo de tres meses.
Recibimos semanalmente una carta durante la primera mitad del viaje, después las cartas empezaron a ser menos frecuentes y cada vez más extrañas. Siendo un grande explorador no nos sorprendió que se extendiera su estadía en tierras inexploradas, sin embargo nos pareció poco usual no tener ninguna noticia de él o de su pequeña tripulación. Pasados dos meses buscamos respuestas en los puertos, pedimos información y jamás se supo nada, ni del barco ni de su tripulación. No había ni señas de que se hubiera hundido, ni de que hubiera aparcado en algún puerto.
Al pasar el tiempo perdimos toda esperanza de volverlo a ver y cuando tuvimos noticias de su muerte no nos sorprendimos. Habían encontrado el cuerpo de Max y de varios miembros de su tripulación en una isla cercana, a la cual parecía que habían llegado en un bote de remos en estado deplorable. Se hicieron los arreglos para trasladar el cuerpo y se nos advirtió que el estado actual del mismo podría impresionarnos gravemente, por lo que se nos recomendó no remover la mortaja más que para el reconocimiento del mismo. Gracias a la solidaridad de varios capitanes el cadáver del tío Max llegó a la tarde siguiente, fuimos a reconocerlo mi madre, dos de mis tías y yo. Lo que vimos nos sorprendió, aunque la verdad no sabíamos que espera ni siquiera sabíamos cómo íbamos a reconocer a nuestro querido pariente, pero una vez descubierto el velo que cubría su rostro lo comprendimos. No era el esqueleto que esperábamos ver, tampoco era el cuerpo putrefacto e irreconocible que cualquiera hubiera esperado. Lo que teníamos frente a nosotros era una momia, un cuerpo reseco con textura semejante al cartón y de color similar. Sus facciones estaban contraídas en una mueca horrenda que dejaba ver, que donde antes había habido una blanca y cuidada dentadura, ahora había un montón de desordenados dientes amarillentos o podridos y rotos. Pero sin duda era él.
Mi madre lo volvió a cubrir con la sábana y pidió que lo llevaran a la casa familiar, sería velado en el gran salón como era costumbre y al día siguiente sería enterrado. Mi madre me envió a la casa, mientras ella y sus hermanas hacían los preparativos pertinentes para esa noche y me dio la más terrible tarea que consistía en hacer vigilia con el cuerpo y esperar a que la gente fuera a presentar sus respetos. He de admitir que la tarea me resultaba aterradora, pero todos los demás en la casa estaban ocupados con las preparaciones o bien eran demasiado pequeños de edad para hacerlo. Solo hizo falta un hombre para transportar aquel seco cadáver. Las instrucciones de mi madre habían sido muy específicas, colocar al tío Max dentro de su ataúd en una mesa que se encontraba en una salita adjunta al gran salón y esperar a que llegaran los invitados, no era necesario que yo intentara prepararlo, pero me dejó entrever que tendría que hacerlo si ellas se demoraban y el hombre de la morgue debía esperar afuera. La noche empezaba a caer y yo me ponía cada vez más nerviosa, de pronto escuche el sonido que tanto temía: alguien llamaba a la puerta.
Un par de mujeres vestidas de negro habían llegado y el cuerpo no estaba arreglado. Les pedí que pasaran al recibidor y me disculparan un momento en lo que llamaba al hombre que me ayudaría a mover el cuerpo. Salí de la casa y por más que caminé y di vueltas alrededor de la misma no vi a nadie, ni siquiera estaba el coche donde había venido. Se me cayó el alma a los pies, no podía permitirles a esas mujeres ver a mi tío, ni había nadie a quien pedirle ayuda para colocarlo en el lecho preparado para su velación. Me escabullí por una puerta lateral para evitar a las dolientes señoras y me acerqué al cuerpo. Le pedí perdón en silencio y me armé de valor para colocarlo yo misma. Me equivoqué al pensar que no pesaría mucho, se me resbaló de las manos y la cabeza golpeo la mesa. Yo estaba cada vez mas asustada, las mortajas empezaban a aflojarse, pero hice fuerzas de flaqueza y conseguí mover el cuerpo hasta su lugar correspondiente, aunque he de confesar que arrastré la cabeza de mi tío por el duro piso de madera. Le pedí perdón incontables veces y me santigüé, finalmente permití que entraran en el salón y les pedí que no tocaran los velos que cubrían al difunto.
Las señoras se acercaron al cuerpo envuelto en sábanas llorando y cubriéndose el rostro con sus pañuelos, estaban a pocos pasos de él cuando un fuerte ruido nos sobresaltó a las tres. Parecía venir de la cocina que estaba ubicada de lado derecho a unos metros del salón, escuchamos que alguien pasaba corriendo por el otro extremo del salón y escuchamos como subían las escaleras. Una de las señoras me tomó del brazo y me preguntó quien estaba en la casa, cuando respondí que nadie me pidió que abandonáramos el lugar, pero me negué. No podía dejar a mi tío, sería una horrible falta de respeto a su memoria y si había alguien en aquel lugar, se daría cuenta de que no teníamos nada de gran valor, además no tardaba en llegar la familia. Las mujeres asintieron nerviosas, se disculparon y salieron de la casa atemorizadas. Me senté frente a mi tío y empecé a hablar con él como lo hacía cuando estaba vivo. Los ruidos se hicieron cada vez más fuertes y yo seguí hablando con él. Yo sentía su presencia protectora, pero no era consuelo pues distintos objetos habían comenzado a moverse por sí solos.
La puerta del salón se abrió detrás de mí, escuché los pasos de alguien que entró y se aproximaba a mí, cerré los ojos paralizada de miedo y volví a santiguarme…
Ya voy, ya voy. No presionen tanto (yeah right, as if u guys care)
Posted by Chick202 in etc...
Pues parece que mis “cuentos cortos” no son tan cortos… Ni paper, esto es agradable, tantas pesadillas y ocurrencias que sacar de mi cabeza. Ya hacía falta un backup y format de toda la basura que ronda mi cerebro.
Anyway los dejo con la primera entrega de Daemon maris espero que les guste porque esto lo soñé hace poquito (obvio sin tanto detalle) y me saqué un mega susto tanto como cuando lo soñé (aún no llega la parte super spooky que me asustó) como cuando lo estaba escribiendo, pero esa es historia para otro día… O para twitter, whatevs igual hice mi pancho xD.
La risa de Samantha.
Posted by Chick202 in Huh?, Things that I love, WTF?!
Era aquella risa el motivo de mis inquietudes, sin duda sonaba falsa, atronadora y sobrenaturalmente vacía. El escucharla me producía un verdadero malestar, hubiera querido tomar a aquella joven de los hombros y sacudirla para de alguna u otra manera detener aquel sonido demencial, sin embargo jamás me atrevería a hacerlo.
Habíamos crecido juntos, como hermano y hermana nos educaron a pesar de carecer del enlace de la sangre. Mis padres la habían adoptado cuando Samantha (tal era el nombre de la hermosa niña) era apenas una pequeña de tres años. Mi madre no podía tener más hijos que yo y era su gran sueño tener una niñita a la cual tratar como princesa y la adopción había sido su única opción.
Ciertamente la niña se convirtió en la alegría y adoración de la casa, yo mismo amaba pasar mis tardes jugando con ella a espaldas de mi padre; quien no dudaba en reprenderme y recordarme constantemente que un hombrecito como yo debía recordar sus obligaciones y estudios y no podía desperdiciar el tiempo en juegos frívolos e inmaduros. A mí no me importaba eso, yo solo quería pasar el tiempo con ella y con mamá. Mi madre siempre nos trató bien y éramos su absoluta felicidad, aunque era obvio que sentía cierta predilección por la pequeña.
Nuestra infancia fue buena, vivíamos en una enorme casa en Londres y pasábamos el verano en la casa de campo que mi padre había hecho construir en un enorme terreno que colindaba con un frondoso bosque al cual teníamos prohibido entrar, aunque de todas maneras nos parecía un lugar demasiado tenebroso como para intentarlo. Los mejores veranos los vivimos precisamente en esa enorme casona en el campo, acompañados siempre por mi madre y cuando el negocio lo permitía por mi padre, a quien debí acompañar en su trabajo desde que cumplí los doce años. Él me enseño todo lo referente a la administración de nuestros bienes así como nuestro floreciente negocio familiar y me recordaba constantemente que estos pasarían a mis manos cuando él muriera y era por ello importante que yo sacrificara mis juegos y diversiones, después de todo yo tendría que mantener a mi madre y a Samantha.
Yo estaba dispuesto a hacer todo por aquellas mujeres, amaba profundamente a mi madre y a mi querida Samantha. Ambas me dieron los días más felices de mi vida y ese era el motivo por el cual yo estaba dispuesto a continuar con la estricta disciplina de mi padre. Pasaron los años con una rapidez aterradora y fue durante un otoño que mi padre murió, no sin antes hacerme prometer cosas que después resultarían dolorosas de cumplir; entre ellas figuraba la difícil promesa de conseguir para Samantha un buen partido, con quien yo debería arreglar un provechoso matrimonio que permitiera a mi hermana vivir con los lujos y comodidades a las que se había acostumbrado durante su crecimiento.
La muerte de mi padre fue un duro golpe para mi madre, quien era muchos años más joven que él; sin embargo el amor que se habían profesado había sido tan profundo que el dolor de aquella separación mermó rápidamente la salud de mi madre, quien parecía envejecer cada vez más rápido al punto de confinarla en sus habitaciones. Rara vez se ponía de pie y cuando lo hacía tenía que contar con el apoyo de mi hermana quien solícitamente la atendía personalmente y se negaba a separarse de su lado.
Yo me encargué de rodear a mi madre de doctores y enfermeras, pero parecía todo esfuerzo parecía inútil y se nos recomendó retirarnos a nuestra casa de campo para rodear a la enferma de paz. Mover a mi madre me parecía una tarea complicada, parecía imposible llevarla cómodamente hasta la casona por aquellos terribles y largos trayectos, sin embargo mi hermana insistió tanto que cedí y me esforcé al máximo por conseguir un carruaje que nos permitiera hacer ese viaje. Contraté además un secretario para que me asistiera en la dirección del negocio ya que resultaría complicado hacer tantos viajes a la ciudad y con la promesa de una fuerte suma convencí a uno de mis mejores empleados.
No era la mejor época para ir a la casa de campo, sin embargo los humos de la ciudad no permitían la mejoría de mi madre y fue así como terminamos de nuevo en aquella casona, rodeados de sirvientes que se esforzaban por mantener la casa caliente para la enferma. El clima empeoraba diariamente y las tareas de los sirvientes, así como mi trabajo se complicaba de manera que terminé contratando más personal para atender la casa mientras yo me dedicaba al cien por ciento a mi trabajo. Pronto las visitas diarias que hacía a mi madre se redujeron a escasos minutos, durante los cuales mi madre se esforzaba por animarme pese a su lamentable estado. Mi separación fue tal que perdí perspectiva de lo que sucedía en la casa, confiado en que el mayordomo mantendría el orden entre los sirvientes y los asuntos del hogar. Pronto tuve que ausentarme para atender mis obligaciones laborales y en mi ida a Londres recibí a unos ancianos amigos de mi padre, quienes solicitaron mi permiso para que su hijo cortejara a mi hermana. Conociendo la buena reputación de la familia y del chico a quien ya tenía el gusto de conocer, acepté de muy buena gana sabiendo que ambos habían simpatizado en más de una velada organizada por mi padre.
La sorpresa de mi hermana fue mayor cuando regrese de ese viaje, aceptó la primera carta del muchacho que le entregué personalmente e incluso aceptó escribirle de vuelta, lo cual me pareció muy prometedor. Mis viajes a Londres se hicieron más frecuentes y aunque le supliqué a mi hermana para que me acompañara, se negó rotundamente a separarse de mi madre. Mis negocios me exigían cada vez más tiempo por lo que me ausentaba durante semanas de la casa de campo y cuando regresaba tenía muy poco tiempo para convivir con mi familia. Fue por esto que no percibí los terribles cambios que estaban sucediendo bajo mi propio techo.
Regresé una noche de uno de mis viajes, me encontraba bastante agobiado y fatigado, hacía mal tiempo y una espesa niebla rodeaba la casa. Fue esa noche la primera vez que escuche esa irritante risa. Yo llevaba como siempre una carta del joven enamorado a mi hermana, pero esta vez no la recibió con el gusto de siempre sino que se limitó a lanzar una especie de bufido que revelaba evidente hastío. Preocupado porque algo la inquietara, le pregunté que le sucedía y su recibí a cambio una cínica sonrisa que jamás le había visto esbozar. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y no conforme con la respuesta la cuestioné una vez más. Su respuesta me dejó helado, aparentemente mi querida hermana había desarrollado repulsión por el joven que no hacía tanto la había halagado con su interés.
Culpo al mal tiempo de aquella noche al igual que mi cansancio por lo que hice después. Molesto con las muecas de desprecio de mi hermana, me atreví a llamarle la atención, a recordarle sus obligaciones para con la familia y a exigirle la compostura que una señorita de su edad debía demostrar. Ella lanzándome una última mirada con un frío invernal en sus ojos, me respondió con aquella horrible risa que parecía tan impropia de ella. Yo no podía creer lo que acababa de escuchar, aquel horrendo graznido no podía haber salido de la garganta de mi dulce Samantha. No, ella tenía una voz preciosa, parecía como si miles de campanillas de viento se agitaran cada vez que ella hablaba y sin embargo había sido ella la autora de ese sonido digno de un carroñero cuervo. Yo estaba realmente impresionado y no atiné a decirle nada más. Con una seña muy característica de mi padre, le ordené que se retirara de mi presencia lo cual hizo fingiendo ser una criada vil y sarcástica. Aquella noche comenzaron las pesadillas.
Solo podía pensar en aquella espantosa risa, apenas cerraba los ojos y recordaba esa mirada gélida seguida de ese horrendo sonido. Todos los días que siguieron a aquella noche estaban llenos de discusiones y gritos por parte de mi hermana, a quien mi presencia parecía disgustarle. Yo intentaba razonar con ella, pero solo recibía a cambio más gritos y duras palabras llenas de odio y desprecio. Me encontraba muy confundido, deseaba hablar con mi madre sobre esa conducta pero temía que fuera a disgustarse y agravar aún más su estado de salud. Las noches eran lo peor, Samantha se negaba a cenar conmigo o a estar en la misma habitación. Me evitaba a toda costa y yo estaba muy desconcertado por su actitud.
Mi vida se complicaba cada vez más, la salud de mi madre estaba decayendo, mi hermana era cada vez más grosera conmigo y el negocio estaba alentándose alarmantemente. Una tarde desesperado por mi mala fortuna, me encerré en la biblioteca de la casa y me embriagué intentando aplacar mis preocupaciones, pero solo conseguí atontar la poca serenidad que me quedaba y dejar al descubierto la ira que por dentro había estado guardando. Me levante del diván en el que me encontraba y dando tumbos salí al frío jardín donde se encontraba mi hermana dando una pequeña caminata. Me acerqué a ella y con toda la furia que me consumía, le grité. Yo jamás me hubiera atrevido a hablarle de esa manera estando sobrio, jamás me hubiera atrevido a levantarle la mano como lo hice aquella tarde. No le pegué, de eso no se me puede culpar, sin embargo soy culpable de amenazarla con hacerlo. Además le pedí, no, le ordené que me obedeciera, que me respetara. Le recordé que yo era el hombre de aquella casa y que ella debía comportarse como su educación le dictaba. Le eché en cara su condición de huérfana adoptada y le exigí que se condujera con mayor agradecimiento. Sus lágrimas no me ablandaron el corazón y le anuncié de la peor manera que había arreglado su matrimonio con aquel joven al que ella recientemente detestaba.
Esa última noticia, no era en absoluto verdad, pero solo podía pensar en lo mucho que deseaba lastimarla. En lo mucho que necesitaba robarle ese cinismo para que jamás volviera a reírse, pero mi estrategia descontrolada no funcionó pues secándose las lágrimas y llena de un odio aun mayor volvió a soltar esa sonora carcajada, se negó a obedecerme y dándome la espalda, entró nuevamente en la casa. Caí de rodillas en el frío lodo y lloré. No sé cuánto tiempo permanecí tumbado en el jardín, pero en algún momento de la tarde mi fiel secretario me encontró embarrado con mis propios vómitos y me llevó a mi habitación. Le pidió a mi mayordomo que me limpiara y me vistiera para meterme en mi cama y llamó al doctor.
El médico informó a mi asistente que me encontraba bajo los efectos del alcohol y le recomendó que me dejaran dormir tranquilamente, instrucción que fue acatada inmediatamente. No esperaba ver a mi hermana en mi habitación, sin embargo en mis delirios de borracho la vi sentada junto a mi ventana muy erguida y con las manos sobre su vestido. Su rostro no expresaba ninguna emoción, ni siquiera se le veía preocupada. No parecía ella, pero yo podía comprenderlo aunque apenas recordaba mi altercado con ella. Pronto quedé profundamente dormido. Me encontraba envuelto en los mareos y malestares del alcohol cuando escuché un leve ruido, un ruido que yo conocía, que me inquietaba, pero que no podía identificar.
No desperté hasta la noche siguiente, abrí los ojos solo para ver como el médico salía con mucha prisa de mi habitación. Mi cuerpo se sentía pesado y no podía hablar, estaba exhausto aunque no tenía mayor dolencia. No quería levantarme, pero tenía que hacerlo, podía escuchar a los sirvientes corriendo por todos lados y yo no sabía que estaba sucediendo. Me levante y caminé hacia el corredor, una de las más ancianas sirvientas estaba cubriendo los espejos con paños negros.
¡Mi madre ha muerto! Eso era en lo único en lo que yo podía pensar, sin embargo siendo el cobarde que había sido los últimos días no me atrevía a acercarme a la habitación de la mujer que me había dado la vida. En vez de eso corrí nuevamente a mi cuarto, azoté la puerta y me lancé de rodillas al suelo. Apoyé la cabeza en mi cama y lloré hasta sentir que me ahogaba. Entonces recordé a Samantha. Mi hermana adoraba a mi madre, debía estar devastada y más aun considerando que yo no había estado a su lado para darle el consuelo cuando mi madre exhalo ese último suspiro. Salí nuevamente de mi cuarto solo para encontrar todas las luces apagadas, sin el menor ruido. No supe cuanto tiempo estuve en mi cuarto por lo que asumí que los sirvientes se habían retirado y avancé a oscuras en busca de mi hermana.
La puerta de su habitación estaba cerrada y nadie había respondido, por lo que me dirigí con lágrimas en los ojos al cuarto de mi madre, donde sabía que podía encontrarse mi hermana; pero aquella puerta también se encontraba cerrada. Confundido, pensé que tal vez se habían llevado el cuerpo de mi madre a Londres donde se encontraba enterrado mi padre y salí de la casa a los establos para buscar un caballo y pegar carrera a la ciudad.
Mi sorpresa fue grande al descubrir que todos los caballos y coches, se hallaban ahí aunque no había rastro del cochero o los mozos de la cuadra. Caminé hacia la casa, pero en el camino pude ver la silueta de mi hermana, apenas cubierta con una muy ligera bata blanca, que se dirigía al bosque. Grité su nombre, pero Samantha no volteó, se frotó los brazos como si tuviera frio y apuró el paso. Corrí para alcanzarla, pero antes de llegar a ella salió del bosque uno de los hombres que había contratado para nuestra estadía en la casa. El hombre la tomó en brazos y la besó. Me quedé helado, sentía como me hervía la sangre ante esa enorme falta de respeto para conmigo y para con mi difunta madre. Volví a gritar el nombre de Samantha, esta vez con todas mis fuerzas y entonces ambos voltearon. Sus rostros palidecieron y el hombre la soltó, pegó un terrible grito y corrió de vuelta al bosque.
Mi hermana se quedó quieta, sus ojos denotaban un terror indescriptible, temblaba y negaba con la cabeza. Me acerqué a ella, la tomé de los hombros y me disponía a cachetearla cuando de pronto empezó a reírse. Primero fue una pequeña risilla, como la de una niña descubierta en plena travesura, pero pronto empezó a reírse con más fuerza hasta que ese precioso sonido se convirtió en el terrible graznido que tanto me había atormentado. Yo estaba pasmado y ella solo se carcajeaba demencialmente mientras negaba con la cabeza. Me empecé a sentir mareado, como la tarde anterior, todo se puso oscuro y solo existía esa risa.
Lo entendí todo de repente.
Recuerdo haber despertado en la noche anterior sintiendo algo suave presionando mi rostro, escuché nuevamente esa risa y me invadió una terrible sensación de inquietud. Había dos sombras moviéndose por mi habitación y yo no podía mover ni un músculo. Esa noche fue la última vez que el reloj avanzó para mí y esta había sido la última vez en la que el reloj avanzó para mi hermana.
Nos enterraron a los dos a la mañana siguiente. A mí me había encontrado la noche anterior asfixiado en mi habitación y a ella la habían encontrado en el jardín, con una horrible sonrisa desfigurando su rostro.
30 días de terror o algo así.
Posted by Chick202 in Huh?, Things that I love, Uncategorized, WTF?!
Y que pasa un año sin pararme por estos lares. Resulta que perdí la inspiración para chismear por mi blog y contarles tonterías, pero ya la recuperé. Se acerca halloween, mi festividad favorita. No pregunten porqué, no tengo ganas de entrar en detalles, solo les puedo decir que amo Halloween y este es el motivo por el que he vuelto al blog.
Me entró la ansiedad de hacer algo especial para esta importante fecha por lo que decidí escribir 30 o 31 cuentos cortos para celebrar. Aunque claro, dependerá de que tan inspirada esté. De momento ya tengo 3 pensados y uno escrito. Aunque no quedó precisamente corto… Anyway antes de que empiece a balbucear, espero que les agrade y eso. Y si no, pues por lo menos ya saque esas locas historias de mi cabeza no?
Nos leemos luego y así. Los dejo con el primer cuento llamado “La Risa de Samantha“.
La negatividad latente
Posted by Chick202 in Critics, geekadas
Gente negativa… Ese es el tema del día de hoy. Comenzaré por admitir que no soy la persona más positiva del planeta, es más siempre me estoy muriendo y en las mañanas me pongo más ogra que un hurón hambriento y dramatizo más que la Tirrika en momentos de crisis; pero no por eso voy por la vida con una nube negra que les recuerda a todos que algún día morirán viejos y abandonados, de hecho a veces ¡hasta me río!
Whatever, el punto de este post no es tanto una introspección sino una crítica a los críticos de la vida diaria. ¿Qué quiero decir con esto? Que me tienen hasta la mommy esos vatos (todos conocemos por lo menos a uno) que se dedican a hacer comentarios que según ellos los hace ver “inteligentes” Guess what suckers?! Podrán apantallar a muchos con sus palabras de “sabiduría” (que resulta “atinada” hasta cierto punto) pero para la gente EDUCADA (me refiero a la poca gente que sabe pensar por sí mismos dentro de una moralidad actualizada que se basa en el respeto a los derechos individuales) denota un profundo vacío intelectual que quieren llenar con la alabanza de los pobres asnos que les creen.
Tal vez estoy siendo muy dura, pero lo cierto es que en mi muy humilde opinión, lo que estas personas buscan no es precisamente educar sino imponer ideologías propias que no solamente no son claras, tampoco son propósitivas, válidas o informadas. Se basan ÚNICAMENTE en el sentir de estas personas, lo cual como opinión es válido pero como modus vivendi solamente demuestra una personalidad genocida e intolerante.
Creo que ya me lucí un poquito con esto último, pero me parece hasta cierto punto insultante que diariamente tenga que leer frases de odio constantemente y por todos lados (encontré una muy buena en facebook pero no la pondré por amor a la paz) nada mas porque algún idiota decida que es momento de quejarse y vociferar lo asqueroso que es tal o cual aspecto de alguna cultura o sociedad.
No seré hipócrita yo misma hago chistes antisemitas, racistas, de distinción de clases y otras muchas cosas que son socialmente incorrectas, lo reconozco pero la diferencia está en el tono. No es lo mismo despotricar estúpidamente nada mas por qué a mí me parece que algo no es como debería ser a tomar un aspecto social y buscarle el lado humorístico. Entiendo que esto tampoco ayuda ni propone, pero al mal tiempo buena cara ¿no? Y ese es el punto central de toda esta reflexión; el mundo está tan mal (o bien) como cada uno lo quiera ver/hacer y exponerlo en voz alta y por medios de comunicación masiva a modo de crítica destructiva NO es lo ideal.
Alguna vez me tocó escuchar a una señora decir que es nuestra obligación “anunciar y denunciar” e inmediatamente me sentí repelida de éste modo de pensar, pues una cosa es informar y otra muy diferente crear una cadena de odio levantando voces de inconformidad sin involucrarse o estudiar y proponer una solución. Esto, damas y caballeros, se llama MEDIOCRIDAD (así con mayúsculas) Si te desagradan las [religiones/políticas/ideologías/sociedades/etc.] del mundo, bien por tí pero ¿es realmente necesario que me ofendas (si es que fuera miembro de una) con tus generalizaciones ignorantes?
Yo no creo que sea necesario recibir estos mensajes, pero es lo que cotidianamente hacemos sin siquiera ser conscientes de ello. Lo cierto es que cada vez más gente cree ser lo suficientemente “ingenioso” como para hacer alguna observación ofensiva sobre algún grupo social y tantos otros estarán de acuerdo, pero ¿de qué sirve todo esto? ¿en qué ayudan esas opiniones baratas al desarrollo cultural? Es una tarea a medias, repito, es MEDIOCRIDAD. Es la posición más cómoda que podemos tomar y la que menos ayuda, posiblemente hasta sea la postura más destructiva que exista y no resulta ni siquiera informativa por que es una verdad a medias.
Ya estoy cansada de eso, los medios de comunicación nos cuentan sus opiniones en vez de dar las noticias y ¿ahora también tengo que escuchar a una cuantiosa cantidad de gente hacerlo? El derecho de opinar es una de las cosas más valiosas que existen y por lo mismo debe de tratarse con el respeto que se merece. Es decir con una justificación fuerte que los conviertan en irrefutables y útiles, la importancia de cuidar lo que expresamos se está deteriorando y los únicos responsables (o irresponsables) somos nosotros.
Unos excelentísimos profesores preparatorianos (Marisol Guizar y José L. Polanco) y un compañerito perverso (Javier “El panzón delincuente del mal” Amezcua) me dijeron en alguna ocasión que está bien oponerse, pero lo más importante es proponer (la verdad es algo que imprimí en mi libro de creencias ¡Gracias!). De esta manera con todo el atrevimiento del mundo, los invito a informarse y decir las cosas con objetividad y apostándole a un plan de mejora que haya sido debidamente meditado. ¡Échenle ganitas!
Sobre la ebriedad.
Posted by Chick202 in Huh?, Things that I hate, WTF?!
Una cosa lleva a la otra. Un segundo estaba trabajando, al siguiente checando el mail, después en stumble viendo fotos de famosos arrestados y finalmente terminé en mi perfil de FB donde descubrí con cierto placer que en un 75% de mis fotos salgo con cara de loca, borracha, perdida en el vicio del alcohol y morí de risa. Así que para este post, ante mi aterrorizada mirada y la poca verguenza que me queda decidí hacer una pequeña compilación con las peores expresiones hechas por mi en algun estado de sobriebriedad (no estaba bebiendo en todas pero diremos que sí para que no se vea tan aterrador el asunto) So here it goes…
Me da pena, pero wtf… De todas maneras estan en FB ¬¬ (Thank you guys) Estas son unas cuantas, realmente hay unas mas embarazosas y un par de videos que no se quién los tenga pero OMG espero que no salgan nunca a la luz… =S
La moraleja es: BEBER ES MALO! (Y programar tmb)
Yet another list.
Posted by Chick202 in Huh?, WTF?!
¡Arriba el narcisismo! Me encanta escribir cosas sobre mí y también me encantan las listas así que llegó el momento de hacer una nueva. ¡Aquí vamos!
Cosas raras que probablemente no sepan de mí.
1) Soy sonámbula y a veces despierto parada en lugares raros de mi casa o hago llamadas (a veces mando msjs) con mi cel.
2) En cuanto suena mi despertador “Mi Hermanita” corre a mi cama, se para encima de mi, me pisotea y ronronea hasta que me levanto.
3) “Mi Hermanita” es en realidad mi gatita. Mi hermana real (the human one) sucks.
4) Enseñe a una de mis gatitas a decir mamá. No puedo negarle nada cuando lo dice y una vez asustó a Ritvon porque me lo dijo cuando jugabamos GoW.
5) No me gusta GoW, odio como caminan los monos y el hecho de que estén tan grotescos, pero lo compré y disfruto jugarlo.
6) Me dan asco las extensiones de cabello, mi hermana real usa y cuando se las quita me dan wuacala.
7) Tengo un desarmador escondido en mi cuarto por si acaso, lo uso casi diario.
8) No se porqué lo tengo escondido, ni porqué tengo la constante necesidad de usarlo.
9) Cuando me pongo muy nerviosa tiendo a hacer cosas extrañas como morderme el cachete, rascarme la pierna, hacer bolitas con mi ropa y tallar mi dedo en la bolita o morderme las uñas; por lo general no me doy cuenta de que lo estoy haciendo hasta que me lastimo o me levanto la piel y me arde.
10) Soy adicta al helado, eso no es secreto ni es raro; lo raro es que tengo la imperiosa necesidad de comprar y comprar helado aunque me tarde mucho en comerlo.
11) La palabra “gargajo” me da asco, al punto que doy arcadas cuando la uso.
12) Casi vomito por escribir “gargajo”.
13) Alguna vez quise ser monja. (Seriously)
14) Siempre me despierto de malas, SIEMPRE.
15) Odio los cumpleaños, mas aun si son mios.
16) Duermo en un solo lado de la cama, no me muevo a menos que tenga pesadillas así que por lo general despierto en la misma postura: boca-abajo sin almohada con la cara hacia el borde de la cama, boca-arriba con un brazo tapándome los ojos o boca-arriba con los brazos cruzados sobre el pecho.
17) Me gusta muchísimo leer, no hay nada que me guste mas que quitarle el plástico a un libro nuevo y hojearlo para que me de el olorcito. A veces nada mas para eso los compro, aunque si los leo todos eventualmente.
18) Se me hace un hoyuelo feo en la mejilla derecha, en realidad no es un hoyuelo; es una herida de una épica batalla ninja que gané.
19) Soy un ninj… ¡Chuch Norris detrás de tí!
20) Chuck Norris me viene quedando flojo.
21) No me sé mas de que esos teléfonos: el mis M’s, el de mi tía, el de la casa que me acabo de aprender, el de mi madre y a veces el mío. Puedes preguntarme los mails de mis amigos y me los sé casi todos.
22) Cuando digo: “wey” u “oye tú” es porque momentaneamente olvidé tu nombre. Lo recordaré después de decirte algo que no va. ¬¬
23) Mi memoria y la de un pez no son iguales. Los peces recuerdan más que yo.
24) Odio discutir cosas de religión, cuando la gente habla de eso nada mas asiento. A menos que sean chistes entonces puede que participe.
25) No entiendo los chistes. Entiendo el albur, el sarcasmo y la mofa.
26) Me encanta el humor negro.
27) Me dan pesadillas muy seguido. Más cuando estoy preocupada, o sea 99% del tiempo.
28) vomitar es un arte que domino muy bien.
29) Siempre estoy moribunda, pero no me muero porque soy como superman o algo así.
30) Soy muuuuy torpe, pero casi nunca me caigo.
31) Me matan de risa las caídas estúpidas, excepto si son en moto, patineta, patines, bicis, etc…
32) No hay nada que disfrute mas que ver a una gorda caer.
33) Las gordas no me respetan. NEVAH.
34) Me encanta la lluvia, pero no salgo a mojarme por miedo de que mis ondas cerebrales atraigan un relampago y muera electrocutada.
35) Me fascina brincar en charcos, sobre todo si hay alguien junto a mí.
36) Me gustan mucho los juegos extremos como el dominó, el poker y el billar. Creo que no soy tan mala.
37) Por alguna razón siempre estoy compitiendo con Ritvon. Eventualmente uno le da el avionazo a otro y termina la discusión.
38) Me encanta la sinceridad y ogetez de Parditou, me esta dando clases de como hacer dramas.
39) Tengo muchos gatos y muchos perros, porque quería hacer equipos de basquetball; hasta que CiX me dijo que no necesitaba tantos. Ya era muy tarde u_U
40) Hablo dormida, me encanta despertar riendo.
41) No soy racista, pero me encantan los chistes racistas, antisemitas y de intolerancia.
42) Me cuesta mucho trabajo decir que no, pero solo a algunas personas.
43) Una vez me tomé una coca de 2L. Desde entonces me hace daño (y aborrezco) los refrescos oscuros.
44) Me gusta cantar y la verdad que canto como los ángeles. A menos que cante “The Lion Sleeps Tonight” no me sale el “Eeeee-e-e-um-um-ah-weh”
45) Soy muy friolenta, me siento a gustísimo cuando hace muchísimo calor.
46) Tengo una muy ligera alergia al sol, me lleno de ronchitas cuando me asoleo mucho.
47) Tengo una fuerte alergia al polvo.
48) Me aburro muy rápido de la gente, por eso a veces me ausento mucho.
49) Tengo muchos planes y todos me dan miedo.
50) A veces me da sueño pero nada mas en un ojo.
Creo que that’s it for today, ya me tengo que dormir porque tengo sueño y flojera de seguir pensando.
Cosas ke solo me pasan a mi
Posted by Chick202 in Black Humor, etc..., Huh?, Things that I hate, WTF?!
Bien llego el momento de escribir un post mas, este va directo a mi muro de la verguenza… Es el post de confesiones, de cosas que por mensa nada mas me pasan a mi.
No se en que orden empezar, así que los escribiré conforme me vaya acordando.
1) El jueves de la semana pasada, descubrí con horror (y casi al final del día) que tenía el pantalón abierto (sin botón ni nada)
2) El jueves también decidí envíar este correo:
3) El viernes llegaron mis familiares de la playa y al estar ayudando a mi tío a bajarse del coche pasó que me pare en un hormiguero, pero para hacerlo mas divertido: traía sandalias.
4) Super-trauma del año pasado. Este lo dibujaré mejor…Digamos que estaba buscando a mi gato en mi jardín y pasé entre dos arboles. (Casi muero) Después llegó mi bro y mató a la araña, para entonces ya estaba hecha bolita vomitando en el baño. (Soy aracnofóbica para los que no sepan)
5)El domingo (11/07) estaba jugando GoW con mi primis la sicótica y comiendo churritos con salsa valentina cuando de pronto, por querer gritar, aspiré y ¡zaz! se me fue un pedazo de churro que se quejo pegado en lo que yo asumo son mis amigdalas o alguna porquería así (junto a la campanita esa) y con el chile me ardió bien sabroso. Estuve peleando por aire (y por mi vida) como 15 minutos, durante los cuales lloré, me puse roja y bebí leche hasta hartarme. Finalmente terminé hablando como Darth Vader y seguí jugando GoW con mi prima que para entonces estaba ATERRADA.
6) Hace ya un par de semanas, me dormí en la sala (estaba sola) y tuve una pesadilla realmente aterradora. Desperté como consecuencia y descubrí que estaba todo oscuro. Tenía que ir a mi cuarto por mis libros para estudiar, pero recordé que ahí fue donde sucedió todo en mi pesadilla y me quedé sin estudiar. Pardo me consoló ese día.
7) Este también es digno de un dibujo. (caida) Contexto: Depa de mi hermano @ Irapuato con mis primos y hermanos… (Apenas ibamos rumbo al billar, o sea aun no había bebido nada)
Creo que será todo lo que escriba por ahora, pero estoy segura que esta lista seguirá creciendo. La verdad es que mi memoria es selectiva, pero estoy segura de que mis nenes me seguirán recordando de mis burradas, ya después posteo mas =P
Mi estúpida hermana, bailando estupidamente, para variar.
Posted by Chick202 in Black Humor, Critics, Huh?, WTF?!
Esa es mi hermana bailando en la prepa. She’s kinda stupid.
A girls night out
Posted by Chick202 in Uncategorized
Hace un tiempo publiqué la forma para que los hombres pidieran permiso para salir con los compas, ahora el come back: Dom dom doom. El permiso de las chicas para salir con las nenas!
Jo jo jo SUCKERS!!!




























